La gastronomía poblana en definitiva, es una de las más ricas y diversas que México tiene para ofrecer. Chiles en Nogada, mole, chalupas, camotes; por donde se busque, dulce o salado, la gran variedad y calidad de platillos poblanos da para satisfacer a cualquiera.
Uno de los platillos que ocupa nuestra atención en esta ocasión es la cemita, un tipo de pan crujiente, similar a la llamada torta de agua o bolillo, pero de mayor tamaño y con ajonjolí en la tapa. También escrito como “semita”, este platillo es bien conocido en Puebla y sus alrededores, sin embargo, su historia quizás no sea tan popular.
Esta región se reconoce como su lugar de origen pero la cemita no es exclusiva del Estado de Puebla. Existen panes similares con este nombre, cada uno con su preparación propia, en diversos estados de la república mexicana e inclusive en algunos países de América Latina y también en España, donde se encuentra parte de su origen.
De acuerdo con información de la Secretaría de Turismo de Puebla, la cemita nace de dos tipos de pan que en la época colonial eran enviados a España como tributo por parte de la ciudad de Puebla; un bizcocho salado, alargado y duro y unas galletas huecas.
Estos panes, eran elaborados con harinas de Atlixco para conservarse frescos durante los viajes en alta mar, que duraban varios meses.
Se dice que el nombre de este pan tiene que ver con un pan sin levadura de origen judío, es decir semita, elaborado en España por los sefarditas o judeoespañoles desde la época del imperio romano.
La cemita nace entonces de la mezcla de ambos panes sobre el final del periodo colonial y como la conocemos en la actualidad, a mediados del siglo XIX.
Entonces, el relleno de las cemitas era de papa, frijol y nopal, ya que la carne no estaba al alcance de las clases obreras.
Posteriormente, conforme se fue popularizando, los ingredientes fueron variando, se le agregó, aguacate, aceite, sal, pápalo, cebolla y quesillo y rellenos de carne de res, pollo o carnitas de cerdo y muchos otros que conforman el platillo que conocemos en la actualidad.
Y si ya se les antojó una, ¡buen provecho!
Fotos: Oscar Hernández


