Ubicada en el que se conoce como “Cerro Zapotecas” al poniente de la ciudad, se encuentra un lugar lleno de misterio y enigma: La cueva del diablo. A pesar de que la gente y las costumbres han cambiado, el poder del relato hablado ha conservado una de las historias más impactantes en la región.
Se cuenta que hace ya muchos años, un campesino de nombre Olegario pasaba por momentos difíciles con su familia. Su trabajo en el campo no daba lo suficiente para sobrevivir el día a día y así, en una noche en medio de la desesperación, decidió ir a caminar al monte para aclarar sus ideas e idear una forma de salir de tan lamentable crisis.

Sin embargo, cuando recién comenzaba su andar, un sentimiento de pánico inexplicable se apoderó de él, haciendo que se internara por un sendero que llevaba al ya mencionado Cerro Zapotecas. Cuando llegó, distinguió que un hombre vestido elegantemente le miraba y con una voz gruesa y áspera de dijo:
-Conozco tus problemas, sígueme
Sin pensarlo mucho, Olegario siguió al hombre por una reducida cueva en la que, extrañamente, no sintió cansancio en ningún momento. Al dar exactamente la media noche, llegaron a una extraña sala donde cientos de personas adoraban a un ser que permanecía sentado al centro de la estancia:
-¡Luzbel, Luzbel, te adoramos!
Tras un momento de confusión, el extraño ser le dijo a Olegario que le daría todas las riquezas que él jamás hubiera imaginado pero que a cambio, tendría que adorarlo cada luna llena para preservar el pacto.
Al día siguiente, el humilde campesino despertó en su jacal sin saber cómo había llegado con una extraña cicatriz en el pecho, cerca del corazón, lo que le hizo saber que la noche anterior no había sido un sueño.
En ese momento, escuchó un llamado de su hijo, por lo que se levantó rápidamente de su petate, corrió al lugar donde le esperaba su hijo y encontró barriles llenos de monedas de oro. Sobreponiéndose a su miedo, les pidió a sus familiares guardar el secreto. Se cambiaron de lugar de residencia y empezó a comprar propiedades de diversos tipos; su vida dio un giro, la pobreza y las carencias eran cosas del pasado.
Sin embargo, para Olegario la vida no cambió. El siempre andaba con la misma ropa, demacrado y cabizbajo y el día posterior a la noche de luna llena, siempre se encontraba enfermo, en cama y con visibles huellas de tortura y sufrimiento.
Se cuenta, desde entonces, que todo aquel que busca fortuna o riquezas acude a este lugar, sin importar que para esto tengan que entregar su vida y bienestar al demonio. Otros más aventurados aseguran que por este tipo de pactos, la ciudad de San Pedro aceleró su crecimiento de forma desmedida ¿Será cierto?
Por: Marlon Andrade Montalvo
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