Sábado de leyendas: La casa del que mató al animal.

Existe en Puebla una leyenda que encierra en sus entrañas tragedia, amor, desgracia y horror; un relato que data del siglo XVI, tiempo en los que los jóvenes cortejaban gallardamente a las damas con detalles y versos y en los que los seres fantásticos ocupaban sitios privilegiados en la sociedad.

En esa Puebla antigua, un viejo hombre presumía como sus únicas riquezas a sus dos hijos: Pedro de 6 años y María, quien recién había alcanzado la adolescencia. El hombre apenas podía mantenerlos con su humilde trabajo de obrero, sin embargo, vivían felices.

Cierto día, María conoció a un apuesto soldado de nombre Juan Luis, quien la cortejó hasta enamorarla ciegamente; incluso consideró llevarla al altar pero un obstáculo se interpuso en sus planes. El viejo padre de la dama, al saber de la afición por las armas del joven pretendiente, negó la mano de su hija. Juan Luis, destrozado, partió lejos, hasta que nadie tuvo noticias de él.

Lamentablemente, la tragedia envolvería sorpresivamente a la familia. Una criatura de quien todos huían y hablaban cosas espeluznantes, como el hecho de ser un demonio o un nahual, se presentó en forma de serpiente y asesinó al hijo menor del infortunado hombre. Este, cegado por el dolor y el sufrimiento, ofreció a cambio de la cabeza de la horrible bestia, los pocos bienes materiales que tenía como recompensa.

La suerte estaba echada pero nadie respondía al desafío. De pronto, un día, se presentó un caballero encapuchado dispuesto a eliminar a la criatura y devolverle la paz a los habitantes de la ciudad. Tras una intensa pelea, el joven contendiente logró cortar la cabeza de la espeluznante criatura. Cuando el padre de María se acercó al guerrero para agradecerle su proeza, se dio cuenta de que el valeroso joven era nada más y nada menos que Juan Luis, aquel pretendiente que tiempo atrás rechazara como esposo de su hija. Arrepentido y como muestra de agradecimiento, dio su consentimiento para que estos enlazaran su destino.

Así regresó la paz a la ciudad. Se dice que el ayuntamiento le regaló una casa al joven Juan Luis como muestra de agradecimiento, misma que fue conocida como “la casa del que mató al animal” y que se encuentra en la esquina de la 3 oriente y la 2 sur, a contraesquina del zócalo capitalino y que alberga hoy en día a un popular periódico.

Hay quienes afirman que hasta la fecha, en esta fachada, se puede observar por las noches la figura de un joven con una espada que, montando su corcel, vigila de delincuentes el rumbo pero nadie puede estar seguro de ello, ¿o sí?


Por: Marlon Andrade Montalvo
Foto: http://www.flickr.com/photos/fotologmx/3230833712/”

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